Las plantas también cuidan y sanan la palabra

Las plantas también cuidan y sanan la palabra

Los pueblos originarios de México cuidaban la boca como un vínculo entre cuerpo, palabra y espíritu. Con raíces, resinas e infusiones medicinales, desarrollaron prácticas de higiene que trascendían lo físico y preservaban una sabiduría ancestral que aún perdura en el cuidado natural.


Por Daniela Hernández 

Vivimos engañados, el enjuague bucal no es un invento reciente que sabe a eucalipto y que lastima tus papilas gustativas, aquí te contamos cómo los originarios de México cuidaban su boca únicamente a base de plantas.

Antiguamente en México prehispánico, cuidar la salud bucal era una forma de respeto hacia el cuerpo, la voz y el espíritu. Para nuestros pueblos mesoamericanos, la boca era más que solo el medio por el que nos alimentamos y comunicamos, era  también la forma de conectar con lo sagrado. 

A través de ella se emitían rezos, palabras y cantos para deidades. Era el canal por donde circulaba nuestra energía espiritual. Cuidarla era una forma de mantener el alma en equilibrio. 

     Enjuague bucal: un legado mesoamericano

Gracias a su conexión con las plantas, los mesoamericanos encontraron soluciones para su higiene bucal mucho antes de los cepillos o enjuagues. En ese entonces se utilizaban raíces, resinas, cortezas y flores para fortalecer y refrescar la boca. 

Entre las más utilizadas estaba el copal —resina sagrada purificadora—, y el iztac patli —conocido como medicina blanca—, ambos con un efecto desinfectante y desinflamatorio. Las resinas se masticaban para refrescar el aliento y limpiar la boca

Las raíces: se usaban como cepillos naturales para limpiar los dientes y para fortalecer las encías. El epazote de zorrillo y la yerbabuena se masticaban para despertar una sensación de frescura. También se utilizaban las raíces fibrosas del árbol de tejocote, de copalillo o el mezquite.

Además, se  preparaban infusiones amargas o aromáticas para enjuagar la boca después de comer. No solo era un acto de higiene, era una práctica de equilibrio que purificaba la palabra. 

     Herencia que perdura

Con la colonización, muchas de estas costumbres fueron sustituidas por hábitos europeos, pero no desaparecieron. En comunidades rurales de México aún se mastican raíces medicinales, se usan infusiones y se conserva el saber de las plantas.

Hoy, entre lo ancestral y lo contemporáneo, resurgen formas de cuidado que recuperan esas memorias. 

El Alivia Enjuague Bucal de Baumma retoma el legado mesoamericano del cuidado oral, incorporando el poder del chilcuague, una raíz reconocida por sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes. Su fórmula con extractos de origen natural limpia, refresca y alivia. 

Un ritual antiguo que retomamos en el presente: honramos el conocimiento de quienes, hace siglos sanaban con lo que da la tierra.

 

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